Pocas cosas me sonaban de Chicago antes de pensar en poner un pie por allí: Al Capone, que Michael Jordan había ganado 6 campeonatos de la NBA con los Bulls, la torre Sears y que a las pizzas de masa gorda, como las originales de Pizza Hut, las llamaban precisamente estilo Chicago.

Downtown Chicago

Al buscar información en la página oficial de turismo de la ciudad encontré que nadie parece acordarse de Al Capone, en junio, cuando íbamos para allá, no había visitas al actual pabellón de los Bulls, la torre Sears se llama en verdad Willis Tower y, menos mal, la masa gorda de pizza estilo Chicago existe y sí, fue inventada allí.

Y no es lo único originario de la capital de Illinois, pues parece que el primer rascacielos del mundo fue levantado en Chicago en 1885. Así, no es de extrañar el tremendo aspecto del Downtown, repleto de impresionantes edificios que te mantienen la mirada levantada mientras paseas por la orilla —el Riverwalk— del río Chicago, que va serpenteando la ciudad.

Downtown Chicago

Fácil tránsito desde el aeropuerto

Chicago está entre las tres ciudades de USA que reciben más de 50 millones de visitantes cada año, un suave tránsito desde el O’Hare International Airport a la ciudad facilita la llegada de todo ese tremendo volumen de turismo.

Coge la Blue Line desde el mismo aeropuerto y te llevará hasta el centro en 45 minutos. La Blue Line es un ramal del Rail System o también llamado simplemente “L” y es la mejor manera de viajar por Chicago. A nosotros nos funcionó de perlas el 3-Day CTA Pass que te da acceso indiscriminado tanto a esa red de tren como a los buses por 3 días completos desde el momento que lo compras. Es decir, cómpralo un lunes a las 10:00am y tendrás acceso hasta el jueves siguiente a las 10:00am.

Damen Station at CTA Blue Line in Chicago

¿Un buen hostel, please?

Buscando algún hostel en internet acabamos en el Urban Holiday Lofts. Buen lugar, no lo llamaría barato pero cuál lo es en una gran ciudad de este tipo, y está bien situado, a sólo unas cuantas paradas del Loop, como llaman al centro, en la misma Blue Line que nos trajo del aeropuerto. El barrio es Wicker Park, una zona apacible y con fama de segura, llena de cafeterías, restaurantes y tiendas cool.

Otras opciones que contemplamos fueron el Hi Chicago Hostel y el Chicago Getaway Hostel.

La ciudad

Chicago da poco margen al bostezo, su oferta en entretenimiento es tan amplia como se espera de una gran metrópolis yanqui. Por señalar lo imprescindible:

Chicago River: Que un río cruce como si fueran canales una ciudad de la magnitud de Chicago ya es espectacular de por sí y podrás disfrutar de su vista desde cualquiera de los numerosos puentes, pero mejor aún date un paseo por el Riverwalk o sube a uno de los muchos tours que lo navegan en barco.

Millennium Park: 99.000m2 de parque en pleno centro dan para bastante. Aparte de las clásicas zonas para tumbarte mientras saboreas un hotdog estilo Chicago, con su pepinillo y jalapeño, encontrarás el Cloud Gate, una especie de haba gigante de metal (de ahí que se la conozca como The Bean) donde todo el mundo se acerca a verse reflejado o una sala de conciertos al aire libre, el Jay Pritzker Pavillion, entre otras atracciones.

Navy Pier: Este muelle al estilo anglosajón, lleno de lugares para comer y atracciones, hizo 100 años el pasado 27 de mayo y para celebrarlo inaguraron la Centennial Wheel, una noria de unos 60 metros de alto desde donde al atardecer tienes unas estupendas vistas de Chicago.

Chinatown: Siempre interesantes por el contraste de cultura y esa sensación de visitar otro país con tan solo cruzar una calle, el de Chicago bien merece una visita como clásico ejemplo que es de Chinatown americano. Puerta China, algún edificio emblemático como el Pui Tak Center y pescaderías vendiendo pescado vivo en grandes peceras. La parada Cermak-Chinatown de la Red Line “L” te lleva hasta allí y te trae de vuelta.

Skydeck y The Ledge: Situados en el piso 103 de la Willis Tower (originalmente Sears Tower), emblemático edificio que tras su finalización en 1973 fue el más alto del mundo por casi 25 años, el Skydeck ofrece impresionantes vistas panorámicas de la ciudad. Las únicas pegas son que acostumbra a estar repleto de gente y que no puedes ver la propia Willis Tower en el horizonte porque… ¡estás en ella, claro!. Para los más atrevidos, The Ledge, que está en la misma planta y se incluye en la entrada, te da la opción de mirar justo hacia abajo desde un cubículo de vidrio que se extiende algo más de un metro fuera del edificio.

360º: Más apacible que el Skydeck de la Willis Tower por ser habitualmente menos visitado, este observatorio situado en el piso 94 del John Hancock Center también ofrece unas magníficas vistas de la ciudad.

¡Espera, aún hay más cosas que ver en Chicago!